21 de Junio se presenta Taller sub verso de Giancarlo Huapaya Cárdenas (Perú)

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Taller sub verso es el abecedario del cuerpo enfermo, inoculado, sintomático, gimiente, simiente, descendiente, pero también de la letra que se duele en un anfiteatro de los vellos. La resonancia política se une a la idea de habitar o sumergirse en ambientes distópicos. El decir “Yo soy mujer por estrategia política” o “Disminuyamos la masculinidad sin aumentar lo femenino”, nos habla de una estética híbrida, mutante, ciborg, no hay roles preestablecidos en este juego: “Tu error está en querer una calificación / por haberte comido al anterior mutante. / Vi a tus apasionados ciborgs y tenaces amputados”.
En suma, Taller sub verso es un viaje por la lengua, por el cuerpo doliente, escribiente vibrátil: “¿Notan que las inflamaciones en sus pieles forman oraciones?”, oraciones grabadas en la piel, oraciones y abecedarios inscritos en la lengua. ¡Póstumo, póstumo! Post-Zume.”

Paul Guillén

Mi tercer ojo, Patricia Binome

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He de decir de Mi tercer ojo como de la espiral que se sucede mientras atraviesa la palabra. A la manera de algunos sonidos, las tres partes de este poema largo, orquestan oscura melodía: el golpe del martillo sobre el clavo, el escozor silente de la indómita grieta, el crepitar de ascuas luego del fuego, el ladrido de un perro inconcluso. Refugiarse en las palabras puede ser un acto cotidiano, pero hacer de ellas filo -para cortar-, es un arte. La pupila atenta, el oído finamente amaestrado, nunca dormido.

Abrir el significado de las palabras para luego observar por dentro. Comprender la intención de las palabras para luego celebrar su erosión. Patricia Binôme plantea, desde lo siniestro de los niños, la suerte del chamán: un caso de abandono universal, irrevocable consecuencia. ¿Búsqueda de la figura paterna? ¿Reconstrucción de su estructura? ¿Rezo, recuperación, lavado, granizo? “Las palabras poco a poco están siendo sanadas./El fuego es el agua y el aire es un pensamiento desbaratado./ No hay que sanar personas sino palabras./ Aquí empieza la nueva alquimia: trasmutación del sueño.” Palabras bálsamo, palabras cura, palabras clavo, palabras llaga, palabras sombra, palabras espíritu.

¿Metafísica de las palabras? Sin duda alguna: sonido.

La búsqueda no ceja aquí. Mi tercer ojo de Patricia Binôme deviene dibujos, formas, el movimiento finisecular del ojo, el comienzo del otro, secuencias en blanco y negro, quizá galaxia, quizá planeta, quizá mero polvo o pupila. O como ella dice: Pequeños milagros.

Amaranta Caballero Prado

Los poetas Forrest Gander y CD Wright en Coyoacan, México.

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Los invitamos cordialmente a la Lectura de poesía y presentación de los recientes títulos “Seis cambios en la imaginación” de Forrest Gander y “Como algo”. de CD Wright. 

 

21 de Agosto lanzamiento de El Cinturón de Kuiper

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sobre el Cinturón de Kuiper:

“Si nos dejáramos llevar, náufragos de risa, por el húmedo caudal del juego, se nos ocurriría imaginar, tal vez, que Yaxkin ha inventado sin saberlo no una nueva disciplina, no una nueva ciencia ni una nueva literatura, sino algo mucho más sincero y pavorosamente bello: una manera de ingresar en la aventura. Haríamos entonces que ese juego se llamase “astronomía de la selva”. Porque lo que hay de fascinante en la aventura de El Cinturón de Kuiper pareciera ser la ofrenda de un acceso a experimentar el mundo como una jungla de asteroides, como galaxias de hibiscos. Más que de sus partículas –flores desorbitadas, cometas florecientes–, la poesía de Yaxkin se compone de las parábolas, aceleraciones e intensidades que esas partículas realizan dentro de un ecosistema perennemente fugitivo. Selva de velocidad, manglares eléctricos: una poesía que en sus arritmias de reposo-movimiento, de aceleraciones-lentitudes, se entrega a una praxis de lo imprevisto. Las páginas de El Cinturón de Kuiper muestran una Naturaleza concebida como ebullición de alianzas impredecibles. Y es allí, precisamente, donde reside la alucinante brujería de este libro: su poesía rezuma de la sintonización de esas declinaciones alógicas. Bajo un sol de fuego vegetal, entre sus savias fosforescentes y clorofílicas irradiaciones, devenimos manadas de caricaturas exentas de rostro, rango y relato, para ingresar en un mundo cuya única ley es evadir –a toda costa– lo probable. El Cinturón de Kuiper resulta así más compatible con la botánica, la astronomía, la brujería –sobre todo con las tres de una vez– que con la literatura como material de exégesis. Yaxkin, niño ilinx, ha creado un libro de materia nómade, un juego mutante cuyas metas se abren, como en un caleidoscopio, hacia eclosiones festivas, siempre florecientes. En ese juego, decir “astronomía de la selva” equivalga, tal vez, a decir “ética de la aventura”.

Felipe Becerra