Presentación, Enrique Verástegui en la Casa del Poeta

Durante la lectura, presentación del libro Splendor y homenaje a Enrique Verástegui en la Casa del poeta Ramón López Velarde

Septiembre de 2013, Ciudad de México.

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fotografía: Inti García Santamaría

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Los poetas Forrest Gander y CD Wright en Coyoacan, México.

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Los invitamos cordialmente a la Lectura de poesía y presentación de los recientes títulos “Seis cambios en la imaginación” de Forrest Gander y “Como algo”. de CD Wright. 

 

21 de Agosto lanzamiento de El Cinturón de Kuiper

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sobre el Cinturón de Kuiper:

“Si nos dejáramos llevar, náufragos de risa, por el húmedo caudal del juego, se nos ocurriría imaginar, tal vez, que Yaxkin ha inventado sin saberlo no una nueva disciplina, no una nueva ciencia ni una nueva literatura, sino algo mucho más sincero y pavorosamente bello: una manera de ingresar en la aventura. Haríamos entonces que ese juego se llamase “astronomía de la selva”. Porque lo que hay de fascinante en la aventura de El Cinturón de Kuiper pareciera ser la ofrenda de un acceso a experimentar el mundo como una jungla de asteroides, como galaxias de hibiscos. Más que de sus partículas –flores desorbitadas, cometas florecientes–, la poesía de Yaxkin se compone de las parábolas, aceleraciones e intensidades que esas partículas realizan dentro de un ecosistema perennemente fugitivo. Selva de velocidad, manglares eléctricos: una poesía que en sus arritmias de reposo-movimiento, de aceleraciones-lentitudes, se entrega a una praxis de lo imprevisto. Las páginas de El Cinturón de Kuiper muestran una Naturaleza concebida como ebullición de alianzas impredecibles. Y es allí, precisamente, donde reside la alucinante brujería de este libro: su poesía rezuma de la sintonización de esas declinaciones alógicas. Bajo un sol de fuego vegetal, entre sus savias fosforescentes y clorofílicas irradiaciones, devenimos manadas de caricaturas exentas de rostro, rango y relato, para ingresar en un mundo cuya única ley es evadir –a toda costa– lo probable. El Cinturón de Kuiper resulta así más compatible con la botánica, la astronomía, la brujería –sobre todo con las tres de una vez– que con la literatura como material de exégesis. Yaxkin, niño ilinx, ha creado un libro de materia nómade, un juego mutante cuyas metas se abren, como en un caleidoscopio, hacia eclosiones festivas, siempre florecientes. En ese juego, decir “astronomía de la selva” equivalga, tal vez, a decir “ética de la aventura”.

Felipe Becerra